Mi padre Adán Martínez es una persona influyente en Denver, Colorado. Él inició su trabajo de ser pastor hace más de 19 años y recientemente fue nombrado obispo (hace un año). Es un inversionista de bienes raíces y siempre está buscando oportunidades para crecer ya sea espiritual, mental o financieramente. Si le preguntas que como ha logrado todo esto, él diría que todo es por la gracia de Dios.
No fue tan sencillo llegar a donde está ahora, mi padre creció en un hogar disfuncional donde reinaba la violencia doméstica, desde que él podía recordar, mi abuelo golpeaba a mi abuela debido al alcoholismo. Pero no solo fue testigo de la violencia sino que también sufrió abuso sexual a la edad de seis años a manos de otra persona. A los 12 años, tuvo que dejar los estudios para trabajar y así ayudar a mantener a su familia. Además, a la edad de 14 años, toda su casa se quemó debido a un accidente.
“25 de diciembre de 1987. Era viernes. Tuvimos una fiesta en la fábrica donde trabajaba. Estaba tomando cervezas, cigarrillos y bailando con mis amigos, en ese tiempo ya estaba escuchando la palabra de Dios, pero quería seguir actuando como si no lo estuviera. Fue ahí cuando me llamó mi jefe, él no hablaba español ya que era americano así que llamó a la secretaria para que le ayudara a traducir. Al estar ahí me dijo: "Tú no eres como el resto de estos jóvenes, sé que eres diferente y no quiero que seas como ellos". Era un alcohólico y le encantaba fumar así que cuando dijo eso, me impactó muchísimo, cogí mi cheque de pago y me fui. Estaba triste porque yo mismo sabía que no estaba actuando bien, pero cuando salí, levanté la vista y dije: Dios, me hablaste a través de un burro, como Balaam".
El domingo 27 de diciembre de ese mismo año fue el día en que se bautizó y contó la historia de esta manera: "El pastor después de bautizar dijo: hay uno más. Sabía que era yo, pero no estaba preparado, no podría estar preparado ya que había un pensamiento en mi cabeza que decía: hay otros que están bautizados pero no están actuando como tal, ¿no quieres ser así verdad? Después de que el pastor llamara cuatro veces y esas personas pasaran, lo dijo una quinta vez, pero ahora diciendo mi nombre: Adán ¿dónde estás?, refiriéndose a la cita de la biblia. Al oír eso traté de esconderme entre la gente de la iglesia cuando la quinta persona pasó. Aun así el pastor seguía diciendo que había uno más, fue ahí cuando pensé: Dios, no estoy preparado, pero si tu vas a estar conmigo todos mis días como dice en la biblia, lo lograré, quieres que te de mi vida por el perdón de mis pecados, entonces quiero que estés conmigo siempre, si cumples tu promesa, lo lograré. Decidido subí para bautizarme y adivinen qué, no hubo nadie más después de mi"
Dios ha usado a mi padre en la vida de muchas personas y de distintas maneras. Ha habido problemas y nada ha sido fácil. Si le preguntáramos que cómo es que él ha superado todas esas situaciones difíciles que la vida le ha lanzado, el respondería que Dios ha cumplido su promesa y ha estado siempre con él.